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Producto o servicio: por qué no se cuentan igual

Casi todos los consejos sobre contenido local están pensados para tiendas: el producto, el escaparate, el paquete. Si tu negocio es un servicio, ese material no te sirve y es fácil concluir que esto no va contigo.

El problema real

Lo que vendes no se puede fotografiar, ocurre en privado y muchas veces el cliente llega con un problema que le incomoda contar. Enseñar el "producto" no es una opción.

Lo que sí se puede enseñar

El criterio. Cómo decides, qué preguntas antes de empezar, qué haces distinto. En los servicios, el contenido útil casi nunca es el resultado: es el razonamiento.

El antes y el después de algo cotidiano, no espectacular. En un servicio, lo pequeño y verosímil convence más que la transformación llamativa.

Las dudas que todo el mundo tiene y nadie pregunta. Cuánto cuesta más o menos, cuánto se tarda, qué pasa si sale mal. La opacidad de precios es la mayor barrera de entrada en los servicios, y quien la rompe se lleva la llamada.

Sobre la privacidad

Nunca uses el caso de un cliente sin permiso explícito, y evita todo lo que permita identificarlo. En servicios de salud, legales o financieros esto no es una recomendación de estilo: es un límite serio.

Lo práctico

Cuando hables con un creador, no le pidas que "enseñe el local". Pídele que te haga las preguntas que le haría un cliente que no sabe nada. Tus respuestas son el contenido, y son la parte que solo puedes dar tú.

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