cocomuny
Novedades
colaboracionescreadores

Cómo reutilizar las fotos y vídeos de una colaboración

Una colaboración se prepara durante días, se publica una tarde y se ve durante otros pocos. Luego la publicación baja en el muro de la gente y parece que ahí se acabó todo. Pero no se acabó: quedan las fotos y los vídeos, que son la parte que más trabajo costó y la que más tiempo puede durar.

Ese material puede acabar en tu escaparate, en tu web, en tu carta, en un cartel de la puerta o en tus propias redes. No de cualquier manera, eso sí, y no dándolo por hecho.

Lo normal es que el material sea del creador

Que la tienda salga en el vídeo no convierte el vídeo en tuyo. Quien lo graba y lo edita es quien tiene los derechos sobre esa pieza, igual que un fotógrafo los tiene sobre las fotos de una boda aunque los novios paguen. Descargar la publicación y ponerla en la web sin decir nada es un error fácil de cometer y muy incómodo de arreglar después.

También es la regla que protege al creador, y es lo que le permite trabajar. Conviene tratarla como lo que es y no como un trámite.

Hablarlo antes, no cuando ya lo has usado

Pedir permiso después pone a la otra persona en una situación fea: o dice que sí a algo ya hecho o queda como el que pone pegas. Se habla al acordar la colaboración, con la misma naturalidad con la que se habla del día y de la hora.

Cuatro cosas que merece la pena dejar claras:

  • Dónde vas a usarlo. No es lo mismo tus redes que un cartel impreso, la pantalla del local o un anuncio pagado.
  • Durante cuánto tiempo. Unos meses, un año, sin límite. Cualquier respuesta vale mientras esté dicha.
  • Si puedes editar. Recortar a otro formato, quitar la música, poner el horario encima.
  • Cómo se le acredita. Nombre visible, usuario etiquetado, o nada si a esa persona le da igual.

Con eso escrito en un mensaje ya tienes lo que necesitas. No hace falta un contrato para una colaboración de barrio.

Pide los archivos originales

Descargar el vídeo desde la aplicación te deja una copia comprimida, a veces con marca de agua y con música que no puedes usar en otro sitio. Los archivos originales pesan más y se ven mucho mejor, sobre todo si vas a imprimir.

Aprovecha también para pedir versiones: una foto vertical sirve para la pantalla del local y una horizontal para la cabecera de la web. Si lo pides mientras se está grabando, cuesta poco. Si lo pides tres meses después, hay que rebuscar.

Editar sí, cambiar el sentido no

Adaptar el formato, acortar un vídeo largo o superponer tu horario es uso normal. Montar frases sueltas para que parezca que alguien dijo algo que no dijo, no lo es. La diferencia se nota enseguida y se paga en confianza.

Lo que respeta al creador cuando reutilizas

  • Acreditar cuando el formato lo permite, aunque no te lo hayan exigido.
  • No pasar el material a terceros, ni a un proveedor ni a otro comercio.
  • Avisar si vas a meterlo en publicidad de pago, porque no todo el mundo quiere eso.
  • Si sale su cara, ir con más cuidado todavía: una cosa es aparecer en un vídeo suyo y otra convertirse en la imagen de tu tienda durante un año.
  • Poder retirarlo si lo pide. En digital es inmediato; en un cartel ya impreso, cuando toque cambiarlo.

Lo que ganas con esto

Dejas de depender de fotos de banco de imágenes que no son de tu local. Acabas con material real: tu producto, tu gente, tu calle, con luz cuidada y hecho por alguien que sabe encuadrar. Es la diferencia entre una web que parece de cualquier sitio y una que parece de tu sitio.

Una idea para empezar

Abre una carpeta por colaboración. Dentro, los archivos originales, el nombre del creador y una línea con lo que acordasteis: dónde, cuánto tiempo, si puedes editar. Cuando dentro de unos meses dudes si puedes usar esa foto para el cartel de la puerta, no tendrás que preguntar ni tirar de memoria: la respuesta estará escrita.

Más en Novedades

Cómo reutilizar las fotos y vídeos de una colaboración · CocoMuny