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Bares y restaurantes: lo que cambia cuando el producto se come

La hostelería es donde más colaboraciones locales se hacen, y también donde más se repiten los mismos errores. El producto es perecedero, el servicio ocurre en directo y no hay segunda toma.

El momento importa más que en ningún otro sector

Un sábado a las 22:00 no se puede atender bien a nadie que venga a grabar. Y un local vacío un martes a las 17:00 sale triste en cámara. El punto bueno suele estar en el arranque del servicio: hay ambiente, la cocina no va ahogada y tú puedes salir un minuto.

Lo que se cuenta mal casi siempre

El plato bonito. Se fotografía, se publica y no dice nada: todos los platos son bonitos en foto.

Lo que sí funciona es el origen y la decisión. De dónde viene el pescado, por qué ese corte, quién amasa y a qué hora. Eso no lo puede replicar la cadena de al lado, y es exactamente lo que separa una recomendación de un anuncio.

Prepara el después

Es el fallo más caro de la hostelería: la colaboración funciona, llega gente el fin de semana y les atiendes mal porque no lo habías previsto. Un contenido que trae clientes a un servicio desbordado genera reseñas peores que no haber hecho nada.

Si esperas que se note, avisa a tu equipo, revisa el stock del plato que va a salir en el vídeo y ten claro qué haces si se agota.

Y una cosa sobre las reseñas

Nunca condiciones el pago a que la reseña sea buena. Además de que se nota, te deja sin lo único que hace valiosa una recomendación: que quien la ve sepa que es sincera.

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